TRAGEDIA EN LOS ALPES FRANCESES Andreas Lubitz no estaba clasificado como terrorista

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TRAGEDIA EN LOS ALPES FRANCESES Andreas Lubitz no estaba clasificado como terrorista

Policía mantienen los medios de comunicación fuera de la casa donde Andreas Lubitz vivió en Montabaur, Alemania, el jueves, 26 de marzo de 2015. Lubitz era el copiloto en el vuelo 9525, y a quien se señala de estrellar deliberadamente el avión el pasado martes.
Policía mantienen los medios de comunicación fuera de la casa donde Andreas Lubitz vivió en Montabaur, Alemania, el jueves, 26 de marzo de 2015. Lubitz era el copiloto en el vuelo 9525, y a quien se señala de estrellar deliberadamente el avión el pasado martes. Foto por: AP/Michael Probst

El copiloto del avión Airbus A320, que supuestamente colisionó el aparato de forma voluntaria en los Alpes franceses, fue identificado por los investigadores franceses como Andreas Lubitz, de nacionalidad alemana y no estaba clasificado como terrorista.

El hombre, de 28 años, tenía una experiencia de 630 horas de vuelo en ese tipo de aparato, indicó en una conferencia de prensa en Marsella el fiscal que investiga el Airbus A320, Brice Robin.

Un portavoz de la empresa alemana Lufthansa, matriz de la aerolínea de bajo costo Germanwings, explicó hoy, jueves 26 de marzo de 2015, que Lubitz había comenzado a trabajar en esa última compañía en septiembre de 2013.

Según el fiscal, las pesquisas se centran en el entorno del joven, cuya familia se ha desplazado hasta el lugar de los hechos pero no se ha juntado con los allegados de los pasajeros.

Lubitz nació en Montabaur, en el estado federado de Renania-Palatinado (oeste de Alemania), y según declaró la alcaldesa de esa pequeña localidad a la agencia de noticias alemana “dpa” había vivido con sus padres y tenía también un alojamiento en Düsseldorf, ciudad a la que se dirigía el avión siniestrado.

El copiloto, que tomó el control del Airbus 320 después de que el capitán dejó la cabina, se negó a volver a abrir la puerta y presionó un botón que provocó el descenso fatal del avión.
Brice Robin Fiscal que investiga el accidente

El fiscal aseguró que Lubitz no estaba fichado por las autoridades judiciales francesas y apuntó que no se descarta la posibilidad de que se suicidara, dado que de forma aparentemente voluntaria, en sus palabras, inició el descenso del aparato y no respondió a las sucesivas llamadas de la torre de control.

“Normalmente, cuando te suicidas, te suicidas solo, por eso no he pronunciado esa palabra, pero efectivamente te puedes plantear legítimamente la cuestión”, indicó Robin, para quien los elementos disponibles hasta la fecha no permiten afirmar que se trate de un atentado terrorista.

El miércoles se había reportado el hallazgo del estuche de la segunda caja negra, mas no de sus componentes, y este aparato es el graba las voces de la cabina y almacena 25 horas de información sobre los parámetros de posición y estado de casi todos los componentes importantes del avión.

El ministro de Interior alemán, Thomas de Maizire, afirmó, por su parte, que según las fuerzas de seguridad nacionales, en el copiloto del avión siniestrado el martes en los Alpes franceses no se aprecian “indicios de trasfondo terrorista”.

En una comparecencia de urgencia, el titular de Interior explicó que, desde que se estrelló el Airbus 320 de la aerolínea de bajo coste alemana Germanwings, los servicios de inteligencia germanos investigaron el pasado de las 150 personas a bordo.

La revisión en dos bases de datos, una de la inteligencia alemana y otra de la policía federal, no arrojó ningún resultado positivo que desatase las alarmas en Berlín y un requerimiento paralelo a Lufthansa, matriz de Germanwings, tampoco aportó nada reseñable, según el ministro.  “Todo va a ser investigado”, afirmó De Maizire, que reconoció que los interrogantes “se concentran en el pasado de la persona que asumía el puesto de copiloto”.

El ministro de Interior agregó que las fuerzas de seguridad alemanas desde el principio han “trabajado para intentar despejar una posible motivación terrorista” en este suceso.

La investigación sobre la tragedia aérea dio hoy un vuelco, después de que la fiscalía francesa anunciase que el copiloto de la nave, Andreas Lubitz, se negó a abrir la puerta de la cabina al comandante cuando éste quiso volver a entrar y accionó el descenso del avión “con voluntad de destruir el avión” por razones que se desconocen.

De Maizire afirmó ayer en rueda de prensa que en ese momento no había “ningún indicio sólido” que apuntase a que la catástrofe aérea había “sido causada a propósito por terceros”. “Debemos abstenernos de especulaciones sobre las posibles causas”, añadió el ministro el miércoles.

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