El Papa visita por primera vez la Sinagoga de Roma ‘La violencia del hombre contra el hombre es indigna de la religi√≥n’

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Es la tercera visita de un Papa al Templo Mayor de la capital italiana después de las realizadas por Juan Pablo II y de Benedicto XVI.

El rabino jefe de la comunidad judía de Roma, Riccardo Di Segni (der.) se dirige al papa Francisco y a los asistentes.
El rabino jefe de la comunidad judía de Roma, Riccardo Di Segni (der.) se dirige al papa Francisco y a los asistentes. Foto por: AFP/Vicenzo Pinto

Casi 30 a√Īos despu√©s de la hist√≥rica visita del Papa Wojtyla a la Sinagoga de Roma y despu√©s de que lo hiciera Benedicto XVI en 2010, Francisco repiti√≥ el gesto de sus antecesores y record√≥ – visiblemente emocionado- el horror que sufri√≥ la comunidad jud√≠a de la capital italiana, presente desde el siglo I antes de Cristo, durante el Holocausto y, en particular, en la deportaci√≥n de m√°s de mil hombres mujeres y ni√Īos al campo de exterminio de Auschwitz el 16 de octubre de 1943.

Todos los fieles se pusieron en pie y arrancaron a aplaudir cuando el Papa dijo: ¬ęHoy deseo recordarlos con el coraz√≥n, en modo especial: sus sufrimientos, sus angustias, sus l√°grimas no deben ser nunca olvidadas¬Ľ. ¬ęLa Shoa nos ense√Īa que es necesaria siempre la m√°xima vigilancia para poder intervenir tempestivamente en defensa de la dignidad humana y de la paz¬Ľ, subray√≥ mirando a los ojos de los ancianos supervivientes que estaban sentados en las primeras filas del templo y a los que hab√≠a saludado a su llegada.

Antes de entrar el templo jud√≠o, blindado por m√°s de 800 polic√≠as armados y con el tr√°fico de las calles adyacentes cortado, el Papa deposit√≥ dos coronas de flores: una en la l√°pida que rememora aquella deportaci√≥n de jud√≠os y otra sobre el monumento en memoria de Stefano Gai Tach√©, el ni√Īo de dos a√Īos asesinado en el atentado perpetrado por terroristas palestinos en 1982.

Previamente, la presidenta de la comunidad hebrea en Roma pronunció un duro discurso con un marcado significado político en el que hizo referencia al terrorismo islámico. Ruth Dureghello recordó el viaje apostólico del Papa a Israel: “Su viaje a Israel ha sido un acto importante para nosotros.

Los asistentes al Templo Mayor, de la capital italiana, ovacionaron al Papa en varias ocasiones. Expandir Imagen
Los asistentes al Templo Mayor, de la capital italiana, ovacionaron al Papa en varias ocasiones. AP

Usted ha usado palabras de profundo respeto para el Estado Hebreo deseando que pueda vivir en paz y seguridad. Para ver todo esto realizado, debemos recordar que la paz no se conquista diseminando el terror con los cuchillos en la mano, no se conquista derramando sangre en las calles de Jerusal√©n, de Tel Aviv‚Ķ No se conquista cavando t√ļneles, no se conquista lanzando misiles. ¬ŅPodemos afrontar un proceso de paz contando los muertos del terrorismo? No. Todos nosotros debemos pedirle al terrorismo que pare. No solo al terrorismo de Madrid, Londres, Bruselas y Par√≠s, sino tambi√©n a aquel que golpea todos los d√≠as Israel. El terrorismo nunca tiene justificaci√≥n‚ÄĚ, expres√≥.

‚ÄúMuchos se preguntan si el terrorismo isl√°mico golpear√° Roma. Se√Īores, Roma ya ha sido golpeada. Un solo nombre: Stefano Gaj Tach√©, de dos a√Īos de edad, asesinado el 9 de octubre de 1982 por un comando de terroristas palestinos‚ÄĚ, a√Īadi√≥.

El pont√≠fice por su parte evit√≥ referirse expl√≠citamente al terrorismo yihadista y excluyendo al Islam destac√≥ que ‚Äúla violencia del hombre contra el hombre est√° en contradicci√≥n con una religi√≥n digna de este nombre, en particular, con las tres religiones monote√≠stas¬Ľ. ‚ÄúCada ser humano es sagrado en cuanto creatura creada por Dios; es nuestro hermano independientemente de su origen o religi√≥n‚ÄĚ, apostill√≥ en este sentido.

En su discurso, que fue continuamente interrumpido por la ovaci√≥n de los aplausos, el pont√≠fice argentino tambi√©n se refiri√≥ a la Declaraci√≥n del Concilio Vaticano II Nostra Aetate, que cumpli√≥ el a√Īo pasado 50 a√Īos y que sent√≥ las bases de las relaciones de la Iglesia con otras religiones.

‚ÄúLa indiferencia y la oposici√≥n se convirtieron en colaboraci√≥n y benevolencia. De enemigos y extra√Īos, nos convertimos en amigos y hermanos (‚Ķ). Queridos hermanos mayores, entre nosotros ha crecido la comprensi√≥n rec√≠proca, la confianza mutua y la amistad‚ÄĚ, destac√≥ finalmente Bergoglio.

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