CULTURA Presentan libro sobre la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena

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CULTURA Presentan libro sobre la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena

Aristides Ureña Ramos escribió ‘El Escorial de América’, sobre la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena.

Con frecuencia se hace preguntas en torno a esta edificación que inició labores el 5 de junio de 1938.

De allí escribe el libro El Escorial de América, que presentará mañana sábado 4 de junio, a las 10:00 a.m., en el gimnasio de esta institución. Compartirá mesa con Juan Bosco Bernal, rector de la Universidad Especializada de las Américas.

EMBLEMA

Para Aristides Ureña Ramos, con el paso de los años, este inmueble “se ha transformado en un emblema representativo de nuestra querida tierra veragüense”.

En El Escorial de América explora temas relacionados con su construcción y las modificaciones de este centro educativo declarado monumento histórico nacional mediante Ley 54 de 12 de diciembre de 1984.

En su publicación también indaga en los misterios de la Escuela Normal. “Desconocemos el creador del frontis y el vestíbulo. Existe un velo que ha ocultado por décadas a este escultor, así como su vida y su obra”.

“Pablo Luis Caselli hace la estructura arquitectónica. Y llamó a dos escultores a presentar proyectos para el frontis y el vestíbulo: a Antonio Rodríguez Del Villar y Mario Villa”.

Su teoría es que el frontis y el vestíbulo no son de Caselli, sino de Rodríguez Del Villar, quien además “dejó innumerables mensajes ocultos que hemos descifrado”.

“El impacto que produce una magna obra como la Normal es algo inexplicable. Desde cada ángulo por el cual usted camine, logra ver su inmensidad. Muchos estudiantes de todas las regiones panameñas, que en ella han estudiado, han vivido esa experiencia única”.

Veraguas y su cabecera Santiago “son el centro de excelencia educativa de toda Panamá, aunque la momentánea distracción en la cual se encuentra la Normal pueda parecer un obstáculo, es una oportunidad que tenemos que enfrentar, y a la par, es un reto inevitable en buscar la valorización de ese grandioso símbolo”.

Opina que hoy la Normal es un “ejemplo único en Panamá, pues allí hay un personal especializado que le da mantenimiento a las decoraciones y a toda la parte artística, y esta debería ser la actitud para todas las obras de valor artístico e histórico que hay en el istmo”.

RECUERDOS MATERNOS

Su fascinación por esta edificación comenzó desde cuando era un niño. “La infancia de los santiagueños es amamantada por una fascinación” hacia la Normal.

Rememora los días cuando de chico, tomado de la mano de su madre, “nos llevaba por sus amplios pasillos” y le hablaba “de cada decoración artística y de las telas del maestro Roberto Lewis”. Atento escuchaba cada comentario sobre “los titanes que construyeron tan bello templo educativo y es un legado de mi madre la fuerte pasión que siento por la belleza de la Normal”.

SÍMBOLO

Para cada santiagueño, “sigue siendo un faro de luz en la oscuridad, y además es un orgullo, pues en la Normal se cimentan las bases de nuestro Panamá profundo e identificativo”.

Para cada habitante de Santiago, y para cada istmeño en general, la Normal debe ser “la ninfa unitaria de nuestra patria”.

Resalta el esfuerzo de cada educador que enseñó en sus aulas, el sudor de cada trabajador que colaboró en su construcción, así como el orgullo que despierta para cada quien que nació o vive en Veraguas.

Porque la Normal es garantía segura “de nuestra idiosincrasia. No hay canto, ni poesía que no conlleve ese sentir. El orgullo veragüense es fiero de este patriotismo que abraza a toda la nación, con fe y amor hacia todos y la Normal refleja el sentimiento más profundo del santiagueño”.

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