Catar abre sus puertas en el Mundial-2022

Francia inicia otra semana con huelgas de transporte
12/16/2019
Una pareja estadounidense cumple 80 años de casados
12/17/2019

This picture taken on December 16, 2019 shows a view of Qatar's new al-Janoub Stadium in the capital Doha, which will host matches of the FIFA football World Cup 2022. (Photo by GIUSEPPE CACACE / AFP)

El emirato de Catar proclama la apertura de sus puertas a los aficionados del mundo entero de cara al Mundial-2022, pero el escepticismo no se ha disipado, en un país conservador en el que la homosexualidad sigue siendo en teoría punible con la pena de muerte.

«Vivimos en una sociedad en la que los homosexuales no están aún reconocidos. Ser gay es ‘haram'», declara a la AFP un camarero homosexual filipino en Doha, empleando el término árabe utilizado para designar las prohibiciones en la religión musulmana.

«Catar aún no está preparado», prosigue el joven, que se expresa amparado en el anonimato, mientras en Doha se disputa el Mundial de Clubes.

Este ciudadano filipino manifiesta su temor a que la policía vigile las aplicaciones de encuentros entre personas del mismo sexo y expulse a los homosexuales.

A diferencia de otros países del Golfo, las aplicaciones de encuentros entre homosexuales no están bloqueadas en Catar, pero los usuarios raramente muestran su rostro.

Aunque en Doha no existe ningún enclave abiertamente gay, un puñado de bares son conocidos por albergar a una clientela homosexual: personal de compañías aéreas, empleados en hoteles, y otros expatriados en un país en el que la mayor parte de la población es extranjera.

En septiembre, el jefe de la organización del Mundial-2022, Nasser al-Khater, dio muestras de aperturismo. «Todo aficionado, sea cual sea su sexo, su orientación (sexual), su religión o su raza, debe saber que Catar es uno de los países más seguros del mundo, y que todos serán bienvenidos».

En un país que aplica la ‘sharia’ (ley islámica), el responsable hizo un llamamiento a respetar el pudor en la vestimenta, en un emirato que se prepara para albergar uno de los mayores eventos deportivos y festivos del mundo, con todo lo que conlleva.

«Las manifestaciones públicas de afecto están desaprobadas, eso no forma parte de nuestra cultura, y se aplica a todo el mundo», previno Nasser al-Khater.

Recientemente, los organizadores del Mundial-2022 acudieron a Inglaterra para reunirse con aficionados del Liverpool, entre ellos los Kop Outs, un grupo de aficionados LGBT (Lesianas, gays, bisexuales y transgénero), según pudo saber la AFP.

Paul Amann, fundador de los Kop Outs, que cuentan con 150 miembros y miles de seguidores en las redes sociales, realizó después una visita a Doha junto a su marido, el pasado mes de noviembre, invitado por los organizadores.

«Se percibía claramente una cierta aprehensión, mi marido dijo la víspera de irnos que hubiera preferido no haber aceptado», comentó Amann en un informe interno para Kop Outs al que tuvo acceso la AFP.

Contactado por la AFP, este empleado municipal de 50 años se mostró sin embargo «muy satisfecho» con la política aperturista llevada a cabo por Doha.

«Si la gente sigue el consejo de no manifestar públicamente su afecto, no concibo que puedan ser identificables», indicó.

Pero el pudor por el que aboga el emirato conservador no es del agrado de todos. Eso es incluso «lo más duro», estima un coreógrafo sudafricano homosexual, de visita a Doha.

Durante una reciente visita del grupo de trabajo de la ONU sobre las detenciones arbitrarias, tres expertos independientes constataron la detención de una persona transgénero «hasta que cambie su comportamiento».

Los expertos independientes también se hicieron eco de la detención de individuos por «crímenes» ligados a su orientación sexual.

«Nadie debería ser detenido a causa de la persona a la que ama», afirmó a la AFP Elina Steinerte, especialista letona en derechos humanos que formó parte de esa visita.

La cuestión ya había sido abordada con ocasión del Mundial de Rusia-2018, donde militantes LGTB han sido a menudo objeto de hostilidad y violencia.

Durante la competición, la red internacional FARE, que lucha contra las discriminaciones en el fútbol, abrió en Moscú una zona de proyección de partidos para los aficionados gays y las minorías étnicas.

Ni la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) ni los organizadores cataríes han anunciado por el momento su intención de aceptar dichas medidas en Catar-2022.

«Tenemos en la cabeza algo similar, pero tenemos que ver si es posible», declaró por su parte a la AFP Pavel Klymenko, miembro de FARE. En su opinión, «los cataríes se jactan de decir que todo va bien. Pero, en realidad, el nivel de tolerancia en estas cuestiones podría ser inferior al de Rusia».